China: algo más que una pomada
Borrador de un corresponsal
Por Manuel Alberto Ramy
19 de noviembre de 2008.
Hora: 8:27pm
Hu Jintao, presidente de la República Popular China, estuvo en Cuba unas 36 horas. Hubo tiempo suficiente para tener conversaciones sustanciales con su homólogo Raúl Castro y con Fidel Castro, líder histórico del proceso cubano, sostener un encuentro con una representación de los más de 2 mil jóvenes de su país que estudian en la Isla y presenciar la firma de unos 10 acuerdos.
Ideológicamente China y Cuba tiene un cordón umbilical común: el socialismo como bandera y meta, pero aplicados de modo diferente. China estrenó el llamado socialismo de mercado y las reformas que instrumentó en los últimos 25 años la han ubicado como la cuarta economía del mundo sin que el Partido Comunista pierda el control político. Por su parte, Cuba ha mantenido en manos del estado un cerrado control de la actividad económica y, hasta el momento, mira con reservas las medidas de su aliado asiático y anota las consecuencias negativas que dichas políticas ocasionan en el tejido social. Los chinos también y han ido corrigiendo el tiro, pero sin variar la esencia de las reformas.
En la isla no fueron pocos los que apuntaron a que los discursos del presidente Raúl Castro en los que habló de cambios estructurales modestos y de mentalidad eran el disparo de arrancada hacia una tropicalización del modelo chino. Personalmente he mantenido en la columna “Desde La Habana” que en la isla, más temprano o más tarde habrá que realizar reformas y transformaciones, pero siempre negué la posibilidad de copiar, porque a quien “copia la vida lo suspende”. Orígenes históricos, contextos diferentes, riqueza natural, peculiaridades de las formaciones políticas, entre otros factores, inciden en el rumbo de los procesos políticos. Se puede mamar de la misma teta ideológica, ser diferentes, tener intereses comunes en áreas de vital importancia para cada uno y a la vez disponer de alguna forma de presencia ante eventuales cambios.
China y Cuba tienen una alianza de tipo estratégico a escala global que se materializa en posiciones comunes ante un sin número de temas. Pasando a aspectos más cercanos y palpables, y desde una puesta en perspectiva, la Isla es puerta de entrada para América Latina, un porta contenedores en el Golfo desde donde surtir un área donde China tiene invertido unos $25 mil millones de dólares.
China es el segundo socio comercial de Cuba –durante el año 2007 el intercambio alcanzó los 2 300 millones de dólares–, superada solo por Venezuela (aunque habría que ver cómo resultaría si quitáramos el peso del petróleo en ese intercambio). Y esa relación, cada vez más anudada, responde a la necesaria diversificación. Ya una vez se pusieron todos los huevos en la misma canasta y vimos lo que pasó. No es un pronóstico ni mucho menos, solo extraer conclusiones de la historia.
Los gobiernos chino y cubano firmaron acuerdos importantes, especialmente en áreas tan necesarias para La Habana como son financiamiento y apertura de líneas de créditos. A continuación enumero los convenios firmados.
-Convenio de Cooperación Económica y Técnica entre el Gobierno de la República de Cuba y el Gobierno de la República Popular China, que respalda el donativo del Gobierno chino a Cuba por valor de 8 millones de dólares.
-Canje de Notas para el aplazamiento por cinco años del Crédito Gubernamental chino otorgado el 27 de marzo de 1998, por 7 millones de dólares.
-Acuerdo para el aplazamiento hasta el año 2018 del pago del saldo del desbalance comercial acumulado hasta 1994-1995.
-Acuerdo de crédito para la Reparación y Reconstrucción de la Red Hospitalaria de Cuba, por 70 millones de dólares.
-Convenio de Reconocimiento Mutuo de Estudios, Títulos y Diplomas de Educación Superior.
La industria china vende a la Isla medios de transporte de todo tipo, instrumental médico, equipos electrodomésticos que forman parte de la revolución energética; y la Isla entra al poderoso dragón con níquel, azúcar, productos biotecnológicos –bajo la sombrilla de inversiones conjuntas funcionan en China dos centros industriales de este sector y dos hospitales.
La visita del presidente Hu a Cuba vale por algo más que una pomada china, tan famosa en las casas cubanas como remedio ante dolores de cabeza, tiende a la integralidad, a una presencia a largo plazo. Cuba es algo más que una Isla. Los oblicuos ojos de los asiáticos saben mirar a lo lejos.



