Fortaleciendo el poder legislativo
Por Manuel Alberto Ramy
Mayo 30/2008
Desde hace varias semanas la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento cubano) viene constituyendo sus diferentes comisiones de trabajo. Ayer fue seleccionada la Comisión de asuntos constitucionales y jurídicos.
A propósito de esta Comisión, el presidente del parlamento, Ricardo Alarcón de Quesada declaró al diario Juventud Rebelde (JR) que se trata de fortalecer ´´la institucionalidad, reforzar la educación cívica, el acatamiento de las normas jurídicas´´ .
El parlamento cubano — máximo órgano de poder en Cuba– y sus comisiones robustecerán el papel que le corresponde en los cambios que vienen llevandose adelante y los que están por venir a fin de lograr la mayor eficiencia posible. Ordenar la institucionalidad y su práctica es la única garantía de un sano comportamiento de los poderes del estado así como de la continuidad del sistema y de los cambios necesarios.
Pero hay algo más estimulante aún: ´´Como tenemos una Asamblea no profesional, la Comisión debe plantearse cómo incorporar instituciones, personalidades, ciudadanos que pudieran enriquecer su labor de análisis, investigación o confección de un proyecto legislativo´´, declaró Alarcón.
En buen criollo queda claro que el poder legislativo planea incorporar la gran inversión que el país ha hecho en recursos humanos altamente calificados. Cuba, con 11, 2 millones de habitantes cuenta con 1 millón de profesionales en decenas de especialidades. No tenerlos presentes a la hora de analizar y discutir proyectos de leyes vale por un desperdicio lamentable.
Otro ángulo de esta noticia es la participación de instituciones en el análisis de proyectos legislativos. El mundo académico cubano –hay decenas de ellos— puede y debe participar en la formulación de políticas. No se trata de que sustituyan a los poderes establecidos, pero sí de que tributen a ellos. Sería lamentable y costoso a mediano plazo desaprovechar la riqueza técnica e intelectual de centros especializados.
