El papel del Verbo en la reunión de la OEA
Borrador de un corresponsal
Por Manuel Alberto Ramy
04 de junio de 2009
Hora: 05:49
Según la Biblia en el Principio estaba el Verbo. En la 39 reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde por consenso se acordó derogar la exclusión de Cuba –decisión tomada en el año 1962–, la traducción al inglés de la resolución que rectifica un error histórico ocasionó una demora de más de 12 horas.
Un cable de la agencia AFP reporta que el representante alterno de los EE.UU en la OEA, Lewis Amselem “reclamó en el plenario porque su delegación no había recibido la versión oficial en inglés de la resolución, consensuada 12 horas antes por los delegados, incluido EE.UU, y aprobada por aclamación en la asamblea general”.
La misma fuente informa que la canciller hondureña, Patricia Rodas, quien además presidió la reunión, explicó que el retraso se debía a que la redacción del documento había sido hecho en español y había una demora en el texto en inglés por dudas con la traducción “de un verbo”. La canciller no explicó cuál. Pero no quedó ahí. Rodas pidió “paciencia por estas 12 horas de espera; hay algunos que hemos esperado 47 años”, enfatizó. Nada, que si en el Principio estaba el Verbo, que no es más que el acto, la acción, también lo estuvo en ponerle punto al final de la larga historia de excluir a la Isla.
Lo ocurrido en la 39 Asamblea General de la OEA no implica el ingreso de la Isla al seno de la organización, a la que La Habana se niega pues sus intereses, como escribí semanas atrás en este mismo blog (Y dale con la OEA). Asistimos, primero, a una rectificación que videncia la nueva correlación de fuerzas en América Latina; en segundo orden pienso que rebaja argumentos para mantener el bloqueo a Cuba, pues su exclusión en 1962 y las medidas implementadas por las diferentes administraciones de EE.UU, no solo están emparentadas en el tiempo, sino en la estrategia para ahogar el proceso cubano y se correspondía con el período de la Guerra Fría.
Y en tercer orden muestra la punta de la baraja de la administración de Obama respecto a Cuba y a nuestra área: el surfing político consistente en no ir contra las olas, sino viajar a partir de ellas para, en la medida en que concerte con los países de la región y haga flexibilidades a La Habana –aún no sustanciales–, irla mostrando como la renuente a un posible arreglo y así desmontar los niveles de apoyo con que cuenta el proceso cubano.
Podría agregar otras primeras conclusiones pues el tema, no la OEA, es apasionante desde el punto de vista estratégico. Ahora el escenario es más rico, al blanco y negro que ha prevalecido lo sustituyen los matices de colores y los actores principales tendrán que moverse en esa realidad. En fin: queda mucho Verbo por andar.
